Uno de los momentos más esperados de estas celebraciones es la representación conocida como “el cerrito”, que revive las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac. Estas representaciones se llevan a cabo en distintos barrios, especialmente la noche del 10 de diciembre, alrededor de las 11:00 p.m., siendo el barrio de Tecujapa uno de los más reconocidos por esta tradición. El "cerrito" es una puesta en escena teatral y musical, con diálogos, cantos y dramatización, donde los vecinos dan vida a este momento clave del guadalupanismo.


Después del "cerrito", se realiza otra manifestación de fe conocida como "El Alba". Esta
procesión inicia alrededor de las 3:00 de la madrugada, cuando la imagen de la Virgen es sacada nuevamente en andas y llevada por las calles del pueblo, en medio de cánticos, oraciones y cohetes. La jornada concluye con una misa solemne a las 7:00 de la mañana, marcando uno de los momentos más emotivos y significativos de la festividad.
Estas celebraciones guadalupanas no solo expresan la religiosidad del pueblo, sino también su capacidad de organización comunitaria, su riqueza cultural y el profundo arraigo de las tradiciones populares que perviven generación tras generación.