Y para concluir recordemos una de tantas hermosas leyendas tejidas al-
rededor de Quetzalc贸atl, Serpiente Emplumada, Se帽or de la sabidur铆a, del
bien y de los vientos.

Nadie supo de d贸nde y c贸mo lleg贸 Quetzalc贸atl, a Tollan, metr贸poli de
los toltecas; profetiz贸 all铆 la venida a estas tierras de hombre blancos y bar-
bados procedentes del oriente.

Este sacerdote, hombre cargado de sabidur铆a y de prudencia, se convirti贸
en el gu铆a de ese pueblo, al que llev贸 a las excelsitudes del progreso en todos
los 贸rdenes.

Pero los toltecas fueron apart谩ndose del recto camino que les trazara y
pronto se entregaron a la molicie y a los vicios.

In煤tiles fueron las luchas del esforzado var贸n para redimirlos, y desilu-
sionado huy贸 de Tollan.

Fue un largo peregrinar por los pueblos, hasta llegar a las candentes pla-
yas del oriente.

Contempl贸 all铆 la inmensidad azul de las aguas marinas; form贸 despu茅s
una gran pira con los maderos arrastrados a la arena por el vaiv茅n de las olas,
le prendi贸 fuego y en holocausto sublime por el bienestar de todos los hom-
bres se arroj贸 a la hoguera.

Pronto el cuerpo del sacerdote se consumi贸 y de las cenizas surgi贸 su co-
raz贸n transformado en estrella.

Las avecillas canoras entonaron sus trinos m谩s delicados al ver que esa
estrella, el refulgente lucero de la Ma帽ana, Venus, se elev贸 a los cielos yendo
a posarse en lo m谩s alto de las nieves perpetuas del majestuoso Poyaut茅catl,
Se帽or de la Hora del Crep煤sculo.

Desde entonces ese coloso nevado, vig铆a de las tierras del An谩huac, tom贸
el nombre de Citlalt茅petl, Cerro de la Estrella.

Diariamente Venus aparece en las ma帽anas por el oriente, va ascendiendo
al firmamento y al caer la tarde luce radiante al lado del Se帽or de la Hora del
Crep煤sculo...