“COSCOMATEPEC DE BRAVO”
Por el Vate Núñez y Domínguez

Es verdaderamente digna de aplauso la labor que ha desarrollado el señor doctor don Miguel Domínguez, al escribir la historia de su tierra natal, de Coscomatepec de Bravo.

Apenas puede concebirse que un hombre tan ocupado como él, por el ejercicio de su noble profesión, haya podido consultar la suma de documentos que le han servido de fuentes de información para realizar su importante trabajo. Ello quiere decir que puso al servicio del mismo todo su amor al terruño y todo el ardor de sus aficiones por el estudio de nuestro pretérito. Y el resultado no pudo haber sido mejor, porque los capítulos de su libro no tienen desperdicio, antes bien, abundan en datos de primera mano y en mil y una particularidades que a no haber sido por él yacerían aún en los legajos de empolvados archivos y bibliotecas.

Minuciosamente, y con un gran sentido del método de investigación, fue el doctor Domínguez siguiendo la trayectoria cronológica de la comarca, para presentar su desenvolvimiento a través del fenómeno histórico. Y de esa manera asistimos a su evolución desde la época precortesiana hasta su consolidación indoespañola, al ritmo de las sucesivas etapas de su transformación de señorío indígena (el cacicazgo de Cuauhtochco), en la serie de núcleos de población mestiza y también aborigen, a que dio lugar la colonización hecha por los conquistadores europeos.

Si todos los historiadores o aficionados a esta clase de estudios, imitaran al doctor Domínguez y se dieran a la tarea, siempre loable, de escribir la historia de las regiones nativas o de aquellas en que la residencia de muchos años les permite adentrarse en los secretos del pasado, la historia de México habría dado un paso formidable en el terreno de las investigaciones y facilitaría enormemente la obra general de quienes abarcan los panoramas históricos de conjunto.

Estas líneas no son sino la expresión de mis parabienes al doctor Domínguez, por el estudio a que de manera tan brillante ha dado cima. Quisiera yo que sirviera de paradigma a los intelectuales veracruzanos para que siguiesen sus huellas. Su contribución a la historia del glorioso Estado que nos vio nacer, resulta de alto valor en estos momentos de requisición de las glorias nacionales. Por ello felicito muy sinceramente a este culto médico que sabe esgrimir con tanta habilidad, a la par que el bisturí, el estilo de Clío.

Castillo de Chapultepec, México, D. F. a 20 de Agosto de 1943.
Director del Museo de Historia de México.
Prof. José de J. Núñez y Domínguez.